lunes, 3 de noviembre de 2014

ROMANCE DE LAS 3 CAUTIVAS

 (En proyecto dibujar y musicalizar)
ROMANCE DE LAS 3 CAUTIVAS
 En el campo moro, entre las olivas, allí cautivaron tres niñas perdidas; el pícaro moro que las cautivó a la reina mora se las entregó. - Toma, reina mora, estas tres cautivas, para que te valgan, para que te sirvan. - ¿Cómo se llamaban?, estas tres cautivas - La mayor Constanza, la menor Lucía, y la más chiquita, es la Rosalía. Constanza amasaba, Lucía cernía, y la más chiquita agua les traía. Un día en la fuente, en la fuente fría, con un pobre viejo, se halló la más niña. - ¿Dónde vas, buen viejo, camina, camina? - Así voy buscando a mis tres hijitas. - ¿Cómo se llamaban? ¿Cómo les decían? - La mayor Constanza, la menor Lucía, y la más pequeña, es la Rosalía. - Usted es mi padre. - ¡Tú eres mi hija! - Yo voy a contarlo a mis hermanitas. - ¿No sabes, Constanza, no sabes, Lucía, que he encontrado a padre en la fuente fría? Constanza lloraba, lloraba Lucía, y la más pequeña de gozo reía.
http://es.slideshare.net/tonera/antologa-de-romances 

ROMANCE DEL CONDE OLINOS



Madrugaba el conde Olinos,
mañanita de San Juan,
pa’ dar agua a su caballo
a las orillas del mar.

Mientras el caballo bebe
él canta un dulce cantar.
Todas las aves del cielo
se paraban a escuchar.

Caminante que camina
olvida su caminar;
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.

La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está.
Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce soñar.

No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
que es la voz del conde Olinos
que por mí quiere finar.

Si por tus amores pena,
¡oh, malaya su cantar!
Ni porque nunca lo goces
yo lo mandaré matar.

Si lo manda matar, madre,
juntos nos has de enterrar.
Él murió a la medianoche
y ella a los gallos cantar.

A ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de condes
unos pasos más atrás.

De ella nace un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro
los dos se van a juntar.

Las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.

La reina, llena de envidia,
ambos las mandó matar.
El galán que los cortaba
no cesaba de llorar.

De ella naciera una garza,
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.